Una oposición útil frente a un PP hegemónico

Con una amplia mayoría absoluta en el Congreso y once de las diecisiete Comunidades Autónomas bajo su control, los populares podrían actuar como una autentica “apisonadora” política. En los primeros sesenta días de gobierno, el PP ya ha mostrado su intención de hacer uso (y abuso) de su poder hegemónico para poner en marcha tanto su programa electoral, como, sobre todo, su programa oculto (incluyendo aquí, por ejemplo, el abaratamiento del despido).

Cuanto mayor es el poder de un partido en el gobierno, más importante es el papel del resto de las fuerzas políticas que conforman la oposición. El PSOE, como principal partido de esa oposición, ha de acertar en su labor de control a la acción del gobierno de Rajoy, así como en erigirse en una alternativa sólida y creíble al proyecto conservador que representa el PP. De su grado de éxito para conseguirlo dependerá, además, que el PSOE logre o no reconectar con los más de cuatro millones de votantes que le dieron la espalda en las pasadas elecciones generales. Esos electores no volverán sin que el PSOE obtenga de nuevo su confianza.

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