Estado de bienestar o fractura social

Ver original en: Artículo EL PAÍS, jueves 9 de febrero de 2012 

Azuzados por partidos conservadores y medios al servicio de poderes económicos, cada más ciudadanos cuestionan la solidaridad

Desde la segunda guerra mundial en Europa se ha tejido un modelo social específico, definido a través de un gran pacto, que permitió a la clase trabajadora aceptar las reglas del mercado a cambio de un papel importante del Estado en la regulación de la economía y en la provisión de servicios públicos básicos. Sobre estos principios se construyó el modelo social europeo, asentado en la solidaridad de ricos con pobres, de jóvenes con ancianos, de unas generaciones con otras.

Con el reciente predominio neoliberal, valores esenciales para el pensamiento socialdemócrata como el de la solidaridad están siendo sistemáticamente cuestionados. Un número mayor de ciudadanos auto-identificados como clases medias, azuzados por partidos conservadores y ciertos medios al servicio de los poderes económicos, se ha vuelto escéptico de las formas actuales de solidaridad pública, como son los mecanismos de redistribución del Estado de bienestar. Estos ciudadanos se ven como los paganinis de esos servicios, que a menudo no utilizan, cuyos abusos deploran y de cuya necesidad no se sienten responsables. Lo anterior se traduce en crecientes apelaciones a limitar los servicios públicos universales y reducir las burocracias que los gestionan. El resultado: demandas de reducciones de impuestos, que colocan a los Gobiernos en una difícil encrucijada para el mantenimiento del Estado del bienestar.

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Construcción Europea y Socialdemocracia

Nota para el debate:
Construcción Europea y Política Socialdemócrata

Introducción

La actual crisis del Euro y su resolución están convulsionando profundamente la política europea. Si es claro que el origen y las causas principales de la crisis residen en el modelo neoliberal que ha imperado en el mundo y en Europa en los últimos 30 años, también es evidente que los partidos socialdemócratas no se ha beneficiado electoralmente ni de la crisis del capitalismo financiero, ni del profundo apego al estado de bienestar de las sociedades europeas, cada vez más cuestionado desde bastiones neoliberales.

La pérdida del gobierno a manos de los conservadores en 24 de los 27 estados de la UE ha colocado a los partidos socialdemócratas a la defensiva, tanto en términos de poder político, como en la batalla ideológica. Además, desde las últimas elecciones europeas, las instituciones europeas están también dominadas por una mayoría de liberales y conservadores.

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La liebre liberal frente a la tortuga europea

Ver original en: Artículo EL PAÍS, lunes 2 de mayo de 2011

En 1992 el eurodiputado francés Maurice Duverger (La lièvre libéral et la tortue européenne) alertaba contra la hegemonía de una gran Alemania en Europa, reforzada por el librecambismo imperante, que provocaría explosiones sociales resucitando el fantasma del marxismo revolucionario. Solo el desarrollo de las instituciones comunitarias podría evitarlo, “todos son conscientes de ello, pero la liebre liberal va camino de adelantar a la tortuga europea”.

Las predicciones catastrofistas de Duverger no se cumplieron, pero la UE sigue bailando al dictado de la música alemana, cuya hegemonía se ha acrecentado. Entonces, los líderes germanos veían en Europa la solución a los problemas alemanes. Hoy, ya no esconden su creencia de que para resolver la crisis el continente debe parecerse más a Alemania.

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La riqueza cambiante de las naciones

Ver original en: Artículo EL PAÍS, sábado 8 de enero de 2011

El realineamiento económico mundial de las dos últimas décadas representa una transformación de importancia histórica, comparable a la revolución industrial, y las soluciones han de ser políticas globales.

Un aspecto ampliamente conocido de la economía global del siglo XXI es el surgimiento de los llamados países emergentes. Pero el realineamiento económico mundial de las dos últimas décadas va mucho más allá y representa una transformación de importancia histórica, comparable a la revolución industrial, de la que destacamos los siguientes aspectos:

1. El centro de gravedad de la economía internacional se desplaza rápidamente hacia Oriente y el Sur: aún más dramático, más de la mitad del crecimiento económico a nivel mundial en los últimos 15 años ha sido generado por los países emergentes y en desarrollo. Como consecuencia, las economías que no son miembros de la OCDE ya representan el 49% del PIB global, que según las proyecciones llegará al 57% en 2030. La crisis económica que ha golpeado fundamentalmente a los países de la OCDE ha acentuado estas tendencias.

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